La vacunación infantil es una de las medidas más efectivas para prevenir enfermedades infecciosas y garantizar un desarrollo saludable en los primeros años de vida. En Tijuana, como en el resto de México, el esquema de vacunación está definido por la Secretaría de Salud y es aplicado principalmente por los pediatras durante las consultas médicas de control. Estos profesionales son los encargados de supervisar que las vacunas se administren en el momento adecuado, con las dosis correspondientes y bajo las condiciones óptimas de seguridad.
Saber qué vacunas debe recibir un niño y en qué etapa es fundamental para los padres, ya que la inmunización temprana protege no solo a los menores, sino también a toda la comunidad al evitar la propagación de enfermedades.
Importancia de las vacunas en la infancia
Durante los primeros meses de vida, el sistema inmunológico de los bebés es inmaduro y vulnerable a infecciones graves. Las vacunas permiten estimular una respuesta inmunológica sin causar la enfermedad, lo que fortalece las defensas naturales del organismo. Un pediatra en Tijuana guía a las familias en este proceso, explica los beneficios de cada biológico y resuelve dudas sobre posibles efectos secundarios.
Además de proteger contra enfermedades comunes, algunas vacunas evitan complicaciones severas como meningitis, parálisis, sordera, infertilidad o incluso la muerte. Al seguir el calendario de vacunación, se crea una barrera de protección que puede durar toda la vida o requerir refuerzos posteriores, según el tipo de vacuna.
Vacunas al nacimiento
Desde el momento en que nace, un recién nacido debe recibir sus primeras dosis de protección inmunológica. Un pediatra en Tijuana suele aplicar estas vacunas en hospitales o centros médicos autorizados:
- BCG (Bacilo de Calmette y Guérin): Previene las formas graves de tuberculosis, como la meningitis tuberculosa y la tuberculosis miliar. Se aplica en el brazo derecho, generalmente antes de salir del hospital.
- Hepatitis B (primera dosis): Protege contra la infección del virus de la hepatitis B, que puede provocar daño hepático crónico. Esta primera dosis debe aplicarse dentro de las primeras 24 horas de vida.
Vacunas a los 2 meses
A los dos meses, el pediatra inicia un ciclo de vacunas esenciales para el desarrollo inmunológico del bebé:
- Pentavalente acelular: Protege contra cinco enfermedades: difteria, tos ferina, tétanos, poliomielitis e infecciones por Haemophilus influenzae tipo B.
- Rotavirus (primera dosis): Previene diarreas graves causadas por este virus, frecuentes en la infancia.
- Neumococo conjugada (primera dosis): Protege contra infecciones invasivas como meningitis, neumonía y otitis media.
- Hepatitis B (segunda dosis): Refuerzo para mantener la protección.
El pediatra en Tijuana debe registrar estas vacunas en la Cartilla Nacional de Salud y dar seguimiento al estado general del bebé tras su aplicación.
Vacunas a los 4 meses
En la consulta de los cuatro meses, el esquema de vacunación continúa con:
- Pentavalente acelular (segunda dosis)
- Rotavirus (segunda dosis)
- Neumococo conjugada (segunda dosis)
Estas vacunas refuerzan la inmunidad iniciada en el segundo mes y mantienen una protección eficaz frente a patógenos comunes en la infancia.
Vacunas a los 6 meses
El pediatra en Tijuana aplica otras vacunas cruciales a los seis meses de vida:
- Pentavalente acelular (tercera dosis)
- Rotavirus (tercera dosis, si corresponde al tipo de vacuna utilizada)
- Influenza (primera dosis): Importante para prevenir la gripe estacional y sus complicaciones, especialmente en bebés.
Vacunas a los 7 meses
- Influenza (segunda dosis): Se aplica un mes después de la primera para completar el esquema de inmunización contra esta enfermedad respiratoria.
Vacunas al primer año
Al cumplir el primer año, el niño recibe nuevas vacunas que amplían la cobertura inmunológica:
- SRP (Sarampión, Rubéola y Parotiditis): Previene tres enfermedades virales altamente contagiosas.
- Neumococo conjugada (refuerzo): Reafirma la protección contra infecciones respiratorias y meningitis.
- Hepatitis A (primera dosis): Importante en la prevención de infecciones hepáticas por contacto con alimentos o agua contaminada.
- Varicela: Evita complicaciones graves asociadas con esta enfermedad exantemática.
Un pediatra en Tijuana puede ajustar el esquema dependiendo de si el menor ha tenido alguna enfermedad o si requiere un esquema acelerado por razones médicas o viajes internacionales.
Vacunas posteriores y refuerzos
El seguimiento del calendario de vacunación continúa durante la infancia y adolescencia:
- A los 18 meses: Refuerzo de la pentavalente acelular, hepatitis A (segunda dosis) y DPT.
- A los 4 años: Refuerzo de DPT (difteria, tos ferina y tétanos) y OPV (antipoliomielítica oral).
- A los 11 años: Aplicación de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), especialmente recomendada para niñas, aunque también está indicada para varones en algunas instituciones.
En cada etapa, el pediatra en Tijuana evalúa el estado de salud general del niño, verifica si hay contraindicaciones temporales, como fiebre alta o enfermedades agudas, y decide si se pospone o no la aplicación de la vacuna correspondiente.
Supervisión médica y educación para padres
Durante las visitas de vacunación, el pediatra no solo aplica los biológicos, sino que también educa a los padres sobre el manejo de reacciones comunes, como fiebre leve o dolor en el sitio de aplicación. Además, orienta sobre qué señales deben motivar una consulta inmediata, como llanto inconsolable, fiebre persistente o erupciones.
También aclara mitos comunes sobre las vacunas y refuerza la importancia de completar el esquema para mantener la protección comunitaria, sobre todo en un contexto fronterizo como Tijuana, donde existe mayor movilidad poblacional y riesgo de transmisión.
Un pediatra comprometido y actualizado es el mejor aliado para asegurar que tu hijo reciba las vacunas necesarias en el momento adecuado y con el respaldo de una atención médica profesional.
Durante los primeros 12 meses, el pequeño requiere varias dosis que lo protejan contra enfermedades potencialmente graves: